sábado, 10 de mayo de 2008

UN HOMENAJE MÁS QUE MERECIDO

UN GRAN PASADO, UN MEJOR PRESENTE Y UN PROMETEDOR FUTURO

Dice el refranero que quien no es agradecido no es bien nacido. Yo particularmente siempre he sentido la necesidad enfermiza de agradecer. Siempre me he sentido como el eterno agradecido y por muchas razones que no vienen a cuento pero que me han marcado.
Desde aquí y ahora me gustaría rendir un pequeño homenaje a algunos de los personajes, a todas aquellas personas que han tenido y aún tienen mucho que ver en mi vida. De la misma manera que para mí y mi familia supone un reconocimiento merecido a toda una vida de sacrificio y trabajo. No es menos cierto que sobre personas como estas se ha cimentado la historia de Barbate y formarán los pilares de su futuro.
Empiezo con las fotos de mis padres (arriba a la derecha) allá por los años 40, paseando su amor por la hermosa playa del Carmen (lástima que se acabara tan pronto). Sólo pudieron disfrutar de él hasta que ella cumplió 28 años. Mi padre murió 50 años después y jamás superó su pérdida.

Después mis tíos. A la izquierda mi tío Pérez, (como anécdota apuntar que su nombre completo era Juan José María Salvador de la Oliva Pérez Trujillo, agárrate… y él sólo lo supo pocos años antes de morir). Qué decir de él sino que: fue la persona más importante e influyente de mi vida y aún hoy lo es después de más de 20 años fallecido. Tanto y tanto hizo por mi que mi amor hacia él ha sido y es un “amor perruno”. No se si con esta definición soy capaz de transmitir todo lo que siento, pero no se me ocurre otra que abarque tanto en tan poco.

Qué decir de mi tía Carmen, arriba a la dercha, – Carmen la de Bigalombro-. No sólo era el sostén de la familia, era mi más firme apoyo y la compañera de mi tío “casi ná”.
A continuación mi prima “Rosa” -Rosa la de Bigalombro- la prolongación de su madre y en algunos casos su brazo ejecutor. Personas buenas las hay y muchas, pero como ella… pocas, muy pocas. Nacida para sufrir y ya es hora de que entre todos la vayamos bañando en las tibias aguas de la felicidad.


Abajo mi suegro, “Enrique”, un buen hombre, afable donde los haya trabajador incansable y un enamorado de su familia. Su vida giraba en tornos a su hijo (que falleció a la edad de 30 años y de cuya pérdida jamás se recuperó), a sus cuatro hijas y a sus nietos. En esta imagen podemos verlo rodeado de algunos de ellos. Hoy día, estos son mujeres y hombres. En la foto, Inma, Engracia y Francisco. Esta imagen me trae muy gratos recuerdos por que en ella se reflejan muchas cosas de mi vida íntima.







A la derecha mi suegra Juana “la Monta”. Valiente donde las haya, era capaz de pelear con el mismísimo demonio con tal de sacar adelante su familia, un ejemplo para todas las mujeres luchadoras. Hasta cierto punto fue una adelantada a su tiempo y por tanto en muchos momentos una incomprendida. A mí particularmente me encantaba su forma de ver la vida siempre; era de las que veían la botella siempre medio llena. Nunca se lo dije, pero es cierto.

Qué decir de mi mujer “Cati”, una maravillosa persona. Pilar fundamental de mi familia, ha heredado de su madre su espíritu indómito y de su padre, menos los ojos y el pelo, todo lo demás; la economista que todos quisiéramos ser. Una belleza que a veces me hace pensar que sí hay plantas que florecen dos veces por primavera. Gracias por estar aquí siempre a mi lado.




Bueno, ahora vienen mis hijos. Con ellos tres se me acabaron los argumentos para seguir escribiendo; son el principio y el fin de mi existencia, mi razón de ser y mi más prometedor futuro. A ellos, como a mi mujer sólo me cabe darle las gracias por ser como son y a animarles a continuar siéndolo. El futuro está en sus manos como en las de otros muchos barbateños y barbateñas.



Ésto, que ha querido ser un pequeño homenaje a parte de mi familia, quiero que también sea el prolegómeno de muchos otros homenajes a personas de Barbate, personas anónimas que han hecho de este pueblo lo que es, un rincón amable, acogedor y próspero, donde los barbateños queremos seguir viviendo, trabajando y por qué no morir en él.

Animaros a enviarme fotos de personas que creáis que tienen un merecido rincón en la gran historia de Barbate.


Hasta Luego