domingo, 25 de enero de 2009

NUEVAMENTE LA TRAGEDIA SE CEBA SOBRE BARBATE Y SUS BARBATEÑOS

(Foto del Diario de Cádiz en su versión digital)


¿CUÁNDO LO JUSTO Y LO LEGAL IRÁN DE LA MANO?

Ayer día 24 de enero de 2009 se celebró en Barbate una manifestación que nunca debió ni tan siquiera de convocarse.

Se reclamaba justicia, como si la justicia pudiera reclamarse en un estado democrático de derecho. No, la justicia no se reclama, no se exige; la tenemos ahí en lo más profundo de los cimientos que sustentan el alma y la conciencia de esta sociedad en la que estamos inmersos. Y es por ello, por lo que de una manera natural y no traumática salta como un resorte y, actúa sin que nada ni nadie lo pida o lo impida. Pero parece ser que aquí, en este bendito rincón llamado España, las cosas funcionan de muy distinta manera o, peor aún, no funcionan.

Dos barbateños fallecieron (y uno continúa en estado grave), el pasado viernes día 16 de enero de 2009, a consecuencia de una colisión frontal con un camión que invadió el carril contrario. Todo hace suponer que el camionero en cuestión rebasaba los límites de alcohol en sangre permitido, así como que en alguna ocasión se le había retirado el permiso de conducir.

“MIL VOCES PIDEN JUSTICIA EN BARBATE”, éste es el titular con que el Diario de Cádiz abre esta luctuosa noticia y yo, como no podía ser de otra manera no estoy de acuerdo. No, no fueron mil voces desgarradas por el dolor las que ayer salieron a “reclamar” justicia, somos cientos de miles las conciencias que nos consumimos ante la pasividad de nuestro sistema judicial. Y lo más grave, no es eso, que de por sí debiera serlo, sino que es el sentimiento de impotencia ante esta situación, que nos ha hecho asumir este estado de inoperancia judicial como algo natural cuando no lo es.

¿Y nuestros jueces? Como siempre, haciendo piña y defendiendo su ya ancestral corporativismo al servicio de qué, ¿de los ciudadanos? Quiero y necesito creer que sí.

¿Y nuestros políticos? Con responsabilidades judiciales. Bueno … de estos ni hablar.

Antes de terminar, sólo decir que hablo desde el más absoluto desconocimiento del sistema judicial y no tengo ni puñetera idea de los códigos en los que se sustenta éste. No obstante, creo que me asiste el menos común de los sentidos para decir lo que digo. De cualquier forma no es mi intención culpar a nadie de esto, pero sí dar un toque de atención y, que cada cual asumamos nuestra parte de responsabilidad

Termino dando a los padres, esposas, hijos y demás familiares mi más sentido pésame, y el de mi familia, por lo que han vivido y siguen viviendo.

No se dar palabras de consuelo en estos casos.