viernes, 9 de agosto de 2013

UN VIAJE AL PASADO. UN VIAJE AL FRACASO O UN VIAJE A NINGUNA PARTE


AQUÍ, DONDE ALGUNOS HAN LEVANTADO UN MURO. 

¿Qué es el pasado? Concepto poliédrico y extremadamente complicado de definir por sus ramificaciones filosóficas y científicas. Ocurre lo mismo con el presente y futuro; estaríamos no sé cuánto tiempo discutiendo sobre ellos y difícilmente nos pondríamos de acuerdo.
Decía Aristóteles: “El pasado ya ha dejado de ser. Por lo tanto no existe”. Quién soy yo para contradecir a tan insigne pensador. No, no se me ocurriría hacerlo. Sin embargo si me gustaría matizar algunos aspectos que más tienen que ver con comportamientos que con la raíz del concepto.

Me refiero a ciertas actitudes y comportamientos muy comunes en nuestra sociedad. Ante el pasado hay personas que actúan como si realmente no sólo no existiera, sino que no haya existido nunca.  Han borrado de su disco duro cualquier alusión al mismo o  eso dicen, de una u otra manera están cometiendo un gran error.

Otras  se han instalado permanentemente en él, haciendo suya aquella frase de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Otro error.

Atendiendo a estas dos premisas yo me inclino a pensar en el pasado como algo real e intangible. En principio parece dos proposiciones antagónicas y probablemente lo sean, sin embargo mi afirmación se sustenta en que el pasado, en la medida en que alguna vez fue presente, ha ocupado un lugar en el espacio, un lugar que sigue ocupando en nuestra memoria, en la memoria de todo ser viviente, en la memoria del imaginario colectivo. Existe por tanto.

En cuanto a enfrentarnos al pasado sólo nos queda por hacer dos cosas: o nos olvidamos de él o aprendemos de él. Ésta es una elección personal, que cada cual elija aquella con la que más se identifique; de cualquier manera elija la que elija: SUERTE.

No quisiera haberme pasado en disquisiciones filosóficas que poco, o nada pueden interesar al lector. Sin embargo mi intención no es otra que INCITAR A LA REFLEXIÓN y con ello poder confrontar una realidad cada vez más preocupante: Comparar al BARBATE de hace unos treinta años –cómo pasa el tiempo- con el BARBATE actual; sin duda alguna hemos perdido, hemos regresado. El viaje en el tiempo en nuestro caso se ha hecho realidad, un viaje al pasado que no ha sido otro que un viaje al fracaso.

Dónde el próximo apeadero en el que recuperar nuestro presente y poder empezar a construir el futuro, un futuro que ya está aquí.

¿A dónde va el presente cuando se vuelve pasado, y dónde está el pasado?
Ludwig Wittgenstein