domingo, 20 de diciembre de 2015

DÉJAME QUE TE CUENTE UN CUENTO

Me gustaría felicitar la Navidad, como ya lo hiciera el pasado año, con un breve cuento. Es una de las muchas fábulas de Esopo, que como siempre algo nos enseña. He elegido ésta porque me ha parecido apropiada con los días que vivimos. Espero que os guste.

EL PERRO Y EL PESEBRE

Un perro que buscaba un lugar acogedor donde dormir se acurrucó en el heno de un pesebre.
¡Aquí dormiré a las mil maravillas!”, se dijo
Pero al poco rato entraron al establo los bueyes, que llevaban todo el día trabajando y tenían ganas de cenar. Cuando vieron al perro en su comedero, no tuvieron más remedio que despertarlo.

-¿Te importa salir de ahí? – le dijeron -. Llevamos todo el día arando la tierra y tenemos hambre.

A pesar de lo educado que eran los bueyes, el perro respondió con amenazas. Mostró sus afilados colmillos y empezó a gruñir con tanta fiereza que parecía que el pesebre estuviera lleno de huesos suculentos y pedazos de carne.

-¡Eres un egoísta! –exclamó al fin uno de los bueyes, alejándose del perro-. Ni te comes el heno, porque no te gusta, ni nos dejas probarlo a nosotros, que lo necesitamos para vivir.

Moraleja: "No le niegues a los demás lo que no puedas disfrutar".


Hasta luego.
Paco Gil (@PacoGilBarbate)


viernes, 4 de diciembre de 2015

LA SANIDAD QUE TENEMOS NO ES LA QUE MERECEMOS

Vaya por delante mi más sincera gratitud y mi más sonoros aplausos a todos los trabajadores y trabajadoras del Hospital Universitario de Puerto Real – Cádiz –, por su abnegada labor y buen hacer, aun sabiendo que no lograrán los objetivos finales marcados desde la dirección, por lo que muy probablemente tendrán que renunciar al "plus de productividad", suculento incentivo para los "mandamás", y limosna para quienes día tras día se parten la cara en su trabajo, dándolo todo por los enfermos.

Y como soy de los que piensan que hay que dar al cesar lo que es del Cesar, vaya también por delante mi más rotundo rechazo y desprecio a quienes se empeñan en que nuestra sanidad no funcione, a la politización de un servicio tan universal como básico, a quienes quieren hacer de la sanidad una baza electoral cuando realmente es un fraude.

He pasado junto a mi familia las quince horas más truculentas, horrorosas, dolorosas e inhumanas que jamás pude imaginar; ni en mis peores pesadillas se me han aparecido fantasmas tan perversos.

Llegamos al servicio de urgencia a las 10: 30 h. aproximadamente, y nuestro tormentoso navegar arribó a puerto a las 01:00 h., también aproximadamente. Sí,  a esa hora nos dieron habitación. Hagamos la cuenta y verán cuántas horas han pasado, quince más o menos, ¿no? Pues bien, como supongo a todos los lectores familiarizados con la teoría de la relatividad del tiempo, si multiplicamos esas quince horas, por el coeficiente del umbral de dolor que un enfermo es capaz de soportar, rápidamente deducimos que no fueron quince horas sino toda una eternidad, una interminable travesía en un mar de sufrimiento infinito. No, no exagero, ha sido la cruda y dolorosa realidad.

Es este un sufrimiento, del que supongo – más bien afirmo – , no tienen ni puñetera idea nuestra clase dirigente, familiares o afines. Ellos, seres superiores, no hacen cola ni visitan salas de esperas. Estos personajes no tienen ni puñetera idea de lo que sufrimos el resto de los mortales, ¿no es cierto sra. Susana Díaz? Valga usted como ejemplo de cómo nunca debiera actuar alguien que representa la sagrada filosofía socialista, de la que me considero un fiel seguidor.

Miren ustedes por donde, y a pocos días de unas elecciones generales, quiero decirles que, no sólo han mancillado nuestro sistema de salud pública, otrora modelo a seguir por medio mundo, sino que lo han denigrado, humillado y deshumanizado hasta cotas difíciles de imaginar hasta hace muy poco. Con esta actitud nos están tratando como cabeza de ganado presto al sacrificio.

Esto hay que decirlo, hay que denunciarlo porque es realmente lo que está pasando y es, sin eufemismo alguno, vergonzoso y vergonzante.

En lugar de ir de mitin en mitin, o plató en plató contando mentiras y prometiendo lo contrario de lo que van a hacer, bien podrían afanarse en ser un poco más honestos y gritar a los cuatro vientos, que: esta es la sanidad que tenemos, pero  no la que merecemos.

Sólo entendemos al mundo cuando entendemos las causas 
Paulo Coleho


Hasta luego
Paco Gil (@PacoGilBarbate)

jueves, 19 de noviembre de 2015

Los venenos, a la orden del día




A lo largo de la historia de la humanidad, la lista de envenenamientos, en su gran mayoría fortuitos y en otros debido a la mano del hombre, es tan amplia que no cabría ni en la más voluminosa de las bibliotecas.

En este pequeño artículo se hará fundamentalmente referencia a unos pocos de casos de envenenamientos provocados por el hombre, aunque se pasará de soslayo por un par de casos que no le serán del todo ajenos al lector con toda seguridad.

Los motivos de envenenamiento por el hombre han sido de lo más variopinto y nunca justificables. Como siempre, esta “guerra química” que el hombre ha empleado para acabar selectívamente con sus semejantes tiene mucho que ver con la condición humana.

Así podríamos empezar por Sócrates (470-399 a.C.), uno de los más influyentes personajes de la Historia Universal. Fue condenado a beber una copa de cicuta (Conium maculatum), acusado falsamente de corromper a la juventud y despreciar a los dioses. Toda la planta contiene alcaloides, entre los que se destacan los alcaloides coniceína y la coniína, unas neurotoxinas que inhiben el funcionamiento del sistema nervioso.

La coniína es uno de los tóxicos más potentes de la cicuta.

De la misma manera murió Séneca en el año 65 d.C. por orden del inefable y presuntamente loco emperador Nerón, quien lo acusó de subversivo y peligroso para el Imperio (él era el Imperio lógicamente).  Séneca no sólo bebió cicuta sino que además se cortó las venas, en la bañera, para acortar su terrible agonía.

El emperador romano Claudio, gran amante de la buena mesa y en particular de las setas, murió envenenado mientras comía, el día 13 de octubre del año 54. En tan controvertida muerte tienen un papel preponderante Haloto (su catador), Jenofonte (su doctor) y la infame envenenadora Locusta. Claudio, pensando que comía setas Amanita cesarea, en realidad comía Amanita phalloides, cuyos efectos mortales pronto notó tan ilustre personaje.

De forma semejante murió Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico. Falleció en 1740 por ingerir también Amanita phalloides. Se cuenta que el ilustrado Voltaire pronunció la lapidaria frase “este plato de setas cambió el destino de Europa”. Y no sin razón, dado que su muerte sin descendencia, desencadenó la Guerra de Sucesión austriaca (1740-48).

La principales toxina de la Amanitas phalloides se denomina amanitina, que es absorbida rápidamente por el tracto intestinal. Actúa a nivel de síntesis de proteínas, y la falta de proteínas esenciales al cabo de unas horas resulta mortal para la célula.

La amanitina tiene esta espectacular estructura química.

El papa Alejando VI (El papa Borgia), a quien la literatura tanto le debe, y en cuya vida se mezcla la ficción y la realidad a partes iguales, parece ser que murió envenenado, por error, en 1503. La historia incide de forma machacona sobre el error porque, con toda probabilidad, la copa de vino que bebió iba destinada al cardenal Corneto. Con el vino iba mezclado un veneno muy utilizado tradicionalmente, la Cantarella, un poderoso tóxico que, algunos eruditos sostienen fue inventado por un hijo del Papa, Cesar Borgia. Según fuentes consultadas, la Cantarella, tiene múltiples variantes, pero la más común es aquella en la que se combina una dosis letal de arsénico, con vino y vísceras secas de cerdo.

El arsénico, al combinarse con ciertas enzimas, interfiere con el metabolismo celular, presentándose intensos síntomas de envenenamiento, entre los que se encuentran náuseas y el dolor abdominal, seguido de la paralización del sistema circulatorio.

Muy controvertida es también la muerte de Napoleón I Bonaparte, de quien se sospecha que su muerte no fue debida al cáncer de estómago que padecía, sino que fue envenenado con arsénico durante su destierro en la isla de Santa Elena. Su óbito, a los 51 años de edad se produjo el 5 de mayo de 1821. Una muerte rodeada del halo de incertidumbre que siempre acompaña a personajes de la talla histórica del personaje que nos ocupa.

Sobre la muerte de Napoleón se han escrito tantas cosas que
es difícil saber donde empieza la verdad y donde acaba la leyenda.

Hasta aquí unos breves relatos de envenenamientos realizados conscientemente por obra y voluntad del hombre. A partir de aquí, tres historias de como también la Naturaleza obra este tipo de actos sin que sepamos a ciencia cierta a qué mandato o mano obedece.

No podemos olvidarnos del alga  Oscillatoria rubescens, conocida como la Sangre de Borgoña, que con una antigüedad de más de 3000 años, sigue provocando los mismos efectos actualmente. Cuando muere, tiñe el agua de rojo. Esta alga altamente tóxica, pudo ser, según muchos estudiosos, la culpable de que el río Nilo se “tiñese de sangre” en la primera de las plagas bíblicas, causando la muerte a cientos de egipcios.

La Oscillatoria rubescens puede producir hepato- o neurotoxinas, además de otras que irritan la piel. La mayor parte de las toxinas son liberadas por las células al morir. El color rojizo que provocan se debe al pigmento rojo ficoeritrina.

La microcistina es una de las tóxinas producidas por Oscillatoria rubescens.

La última de las plagas, el castigo más duro,  provocó la muerte de todos los primogénitos de Egipto. La causa bien pudo ser un hongo que envenenó los suministros de grano. Como los primeros hijos varones tenían privilegios, quizás comían primero con lo cual se convirtieron en las primeras víctimas.

Por último, es de recibo recordar lo sucedido en 1692 en Salem (Massachusetts, EE.UU.). Un hecho del que todavía se hablan en las escuelas, una historia que supuso una trágica caza de brujas. Las mujeres acusadas de brujería en Salem presentaban síntomas parecidos: psicosis, alucinaciones, picores generalizados, espasmos, tics nerviosos... En realidad se trataba de los mismos síntomas provocados por el envenenamiento por cornezuelo (Claviceps purpurea).

Fuertemente venenoso por las sustancias tóxicas que contiene (ergotamina, ácidos ergotínico y esfacélico, etc.), las presencia de este hongo entre los granos molidos de centeno, y por tanto en el pan, puede producir importantes trastornos en la salud de quien lo ingiera.

La ergotamina es un compuesto que forma parte de la familia de
los alcaloides, presentes en el cornezuelo del centeno.



FUENTES


Esta entrada forma parte del especial de Radical Barbatilo "El lado oscuro de la Química" y participa en el LII Carnaval de la Química albergado en el blog El Celuloide de Avogadro.

miércoles, 14 de octubre de 2015

DESDE LA OTRA ORILLA




Si ya es un momento de dicha indescriptible el ver, cuando despiertas, que alguien muy querido ha estado velando tus sueños, más lo es aún para el velador descubrir cómo, desde los más recónditos parajes vuelve lentamente al mundo real.

Mientras dormía, lo observaba hierático desde esta  orilla. Veía cómo lentamente se iba acercando aún a contracorriente. Ni tan siquiera podía echarle un cabo para hacer menos tortuosa la espera. Simplemente le tocaba esperar y dejar que la naturaleza siguiera su curso.

Las horas previas al despertar fueron horribles. En todo su ser se dan cita sus peores pesadillas, sus más ancestrales miedos, sus fantasmas más olvidados. No sabe a quién recurrir, ni a qué clavo ardiendo agarrarse. Y se refugia en aquellos seres queridos que, sin estar, viven en él. A medida que plomízamente pasa el tiempo, va haciendo balance de su vida y descartando aquello que realmente carece de importancia.  ¿No es lo que siempre hacemos todo? Piensa en ese teatro de las vanidades en el que nos acomodamos y sonríe con sarcasmo. Con fútil banalidad.

En esa eterna espera, en la que el tiempo parece hacerse infinito, un oscuro y lúgubre túnel se extiende ante él, y con atónitos ojos se asoma, mira de soslayo temblando y con suspiros contenidos mantiene desorbitádamente abierto los ojos. Piensa que lo que está pasando no es posible que le esté sucediendo a él. Ahora percibe claramente la realidad, una realidad que nada tiene que ver con la manera con la que hasta ahora se veía a sí mismo y a las cosas que le rodeaban.

La oscura noche poco a poco va dejando paso a los primero rayos de sol y, de pronto, un dulce sonido gutural rompe el velo de silencio que lo envuelve con una simple frase: “Papá estoy bien, no pasa nada”.  Él le coge la mano y con los ojos acuosos, le besa la mano con fruición, como no lo hacía desde hacía mucho, mucho tiempo; desde que era un niño.

Hasta luego

Paco Gil
(@PacoGilBarbate)

¿Qué más podía desear? Un pequeño jardín para pasear y la inmensidad para soñar. Monseñor Myriel
Los miserable. Victor Hugo

martes, 6 de octubre de 2015

UNA CRUDA Y DOLOROSA EXPERIENCIA



Suficientemente traumático es el momento de la muerte como para que encima el afectado lo haga sufriendo. Inaceptable a todas luces desde mi óptica.

Es más que probable que esta afirmación levante alguna que otra ampolla, no obstante, desde mi más profundo respeto, como no podía ser de otra manera, para quines se sientan especialmente afectados, lo siento.  Es lo que pienso.

Se habla mucho de la dignidad a la hora de la muerte. Sinceramente no sé si existe algo de dignidad en este acto en sí, esto lo dejo para los expertos en bioética. Pero de lo que sí estoy seguro es que la dignidad se tiene y se ejerce a diario, en el día a día, en los actos más banales y en los más importantes de nuestra vida. La dignidad es algo innato al ser humano y nada ni nadie puede quitárselo. Se es digno como se es indigno: son las dos caras de una misma moneda.

Dejada esta premisa sentada, es inhumano que una persona viva sus últimos momentos (horas, días, semanas…), en un puro grito de dolor, en un estado de extremo sufrimiento. Esto es lo que no podemos ni debemos hacer. En un acto de supremo amor, debemos facilitar ese tránsito, haciéndole lo menos traumatico posible este último paso.

Entiendo que para muchas personas esto suene a aberración. Su código ético, su religión, sus creencias o simplemente sus miedos ancestrales así se lo dictan, pero también debemos ser lo suficientemente valientes como para que, en el ejercicio de nuestra libertad responsable (ellos y los que no pensamos como ellos), actuemos con coherencia dejando a un lado nuestro natural egoísmo.

De la misma manera que nadie nos pidió permiso para traernos aquí, para que viviéramos, nadie debería negarnos el permiso de partida cuando así lo exija la propia naturaleza. No deberíamos olvidar que cuando venimos al mundo lo hacemos con nuestra propia sombra: la muerte. No es algo ajeno al ser humano sino consustancial con él.

Siento (repito) si he herido sensibilidades, no era mi intención. Simplemente es una  reflexión en voz alta. De alguna manera deberían prepararnos desde nuestra más tierna infancia para este momento.

Hasta luego.

Paco Gil

Como siempre hay abajo más miseria que fraternidad arriba
Los miserables - Víctor Hugo -


jueves, 17 de septiembre de 2015

ENTRE TÚ Y YO (II)

Como ya os avisé en mi anterior artículo del mismo nombre y al que me remito para refrescaros un poco la memoria: http://pacojesusgil.blogspot.com.es/2015/06/entre-tu-y-yo.html, me he atrevido, de momento y después de no pocas dudas escribir una segunda parte. Es verdad que desde hace bastante la tengo escrita, guardada y bien guardada, he dudado bastante en si publicarla o no: demasiado presuntuoso, una pamplina, no se... fueron muchas las cosas que se me pasaron por la cabeza. Al final me he decido y aquí esta. No espero nada especial, ni tan siquiera que os guste. Es simplemente una reflexión más.




Estoy, como casi siempre a estas horas de la tarde, en la mejor terraza del mundo. Bar “El Gordo”, Barbate. La mejor ventana al Atlántico, la más hermosa y refrescante; aquella con la que todos hemos soñados alguna vez. Sensaciones indescriptibles aderezadas con esa suave brisa marina, y el inconfundible sabor de este salitre único e inconfundible de este lugar. Hoy no nos azota el viento de Levante y a fe que algunos lo echamos de menos.

Frente a “Yo”, el azul acuoso de unos ojos fatigados   y una tierra que aquí sentimos muy cercana, una prolongación natural de este pueblo: Marruecos. Al fin y al cabo sólo nos separan menos de una veintena de kilómetros.

- “Tú”: Hola.

- “Yo”: Hola. Aquí pensando... comiéndome la sesera, como casi siempre. Esta cabeza es como una de esas máquinas de cine antiguo que no para de visionar una y otra vez escenas inconexas de diferentes películas y que no tienen nada que ver unas con otras.

- “Tú”: ¿Y qué ha sido lo último?

- “Yo”: Algo muy recurrente, la situación en la que vivimos. Ese estado apocalíptico que algunos padres de la patria tratan de dibujar una y otra vez. Sobre lo que nos viene encima.

- “Tú”: ¿Y?

- “Yo”: No sé, me da la impresión que España siempre ha sido un país con pocas ganas de cambiar. Parece como si todo le hubiese venido rodado. En ocasiones me pregunto si esto siempre ha sido así. 

- “Tú”: Pío Baroja afirmaba en su Árbol de la ciencia, que “un verdadero católico era el que se fabricaba el más cómodo de los mundos”. ¿No será esto también aplicable al español? ¿A su carácter? ¿A su genética?

- “Yo”: No sé, no sé yo. Pero…

- “Tú”: ¿Pero qué? Anda vamos, suéltalo ya.

- “Yo”: Haciendo un breve recordatorio de lo leído y consultando algunas notas, me ha venido al pensamiento aquella España del siglo XVIII y ya metida en la primera mitad del siglo XIX. Aquella dominada por los sectores más reaccionarios de la nobleza y el clero que, utilizando sus privilegiadas tribunas (fiestas, pseudotertulias, púlpitos mal encaramados, confesionarios, catequesis, etc.), hacían caer rayos y centellas sobre todo lo que oliese a progreso, a ilustración, a luz intelectual, a avance científico en definitiva. Aún hoy me parece respirar ese aire viciado, denso, y de un asfixiante olor acre que creía de otros tiempos, de esa España profunda de Letamendi, personaje de la novela a la que has hecho alusión: “era de esos hombres universales que se tenía en la España de hace unos años, hombres universales a quienes no se le conocía ni de nombre pasado los Pirineos”.

- “Tu”: Sí, es cierto. Realmente no son tantos los que nos han hecho daño a lo largo de la Historia, pero los pocos que han sido, se ha ensañado bien . Esos pocos nunca han permitido que nos inventásemos nuestro camino. Cada vez que pienso dónde estamos y dónde podíamos estar es que …

- “Yo”: Nada, de nada sirve lamentarse, las cosas son como son, como son y no cómo pudieron haber sido. En nuestros actos siempre está el cambiar el estado de las cosas. Por otra parte, piensa que, lo que para uno cualquiera de nosotros  es evidente no lo es para otro.

- “Tu”: Es verdad. No obstante, y aquí estoy con Juan Pablo Castel, confeso asesino en la novela  El Túnel,  de Ernesto Sabato, cuando afirmaba que: “Es bueno eso de la desmemorización colectiva, es bueno porque posiblemente sea la mejor arma de autodefensa de la especie humana”.

- “Yo”: Interesante observación… discutible como cualquier otra. No había pensado nunca en este asunto desde ese punto de vista. Mira…, mira quien viene ahí, “Él”, y viene sonriendo. Ya lo echaba de menos, aunque sabes que no es santo de mi devoción; sin embargo eso no quita que reconozca que en ocasiones me agrada su conversación, sus puntos de vistas, el enfoque que muchas veces da a temas en los que nos empantanamos, temas farragosos a los que cree dar solución: unas veces muy optimistas y otras muy pesimistas. Para él no hay término medio

- “Él”: Os veo algo mustios. Quizás no sea el término adecuado, pero ahora mismo no se me ocurre otra palabra que sea capaz de definir lo que vuestros rostros reflejan. ¿Supongo que puedo sentarme con vosotros?

- “Tú”: Hombre, ¿tú que crees? Pero dime… ¿De qué venías riéndote? ¿De ti? ¿De tu sombra? Venga suelta prendas. Además, lo estás deseando.

- “Él”: Pues mira sí. He leído el libro de Arturo Pérez-Reverte, Hombres buenos, y sabes de que me entero, de que El Santo Oficio, allá por finales del Siglo XVIII, estaba tan aburrido, que pretendió prohibir, esa moda tan en boga en el París prerrevolucionario, como fue la portañuela única en detrimento de la de doble apertura. ¿Os imagináis lo que hubiese sucedido en caso de prosperar esta cuestión? Al margen de seguir meando como como en el dieciocho, los fabricantes de váter públicos lo tendrían crudo. Y nosotros también.

- “Yo”: ¡Joder! Parece mentira pero, pero poco más o menos de eso estábamos hablando, pero….

///Continuará--

Hasta luego
Paco Gil


"Considero que lo mejor es que la gente deje el pasado en manos de la Historia, especialmente porque me propongo escribirla yo mismo".
Winston Churchill. En su famoso discurso en la Casa de los Comunes

martes, 8 de septiembre de 2015

A LAS PUERTAS DE LA SOCIEDAD 4.0. LA EDUCACIÓN COMO RESPUESTA


Superado el concepto  de aldea global de hace muy poco, inmerso de lleno en la sociedad 3.0 y a las puertas de la 4.0 (concepto aún por definir), en donde la información y la comunicación han alcanzado límites inimaginable; nos encontramos realmente perdidos, en el limbo intelectual, porque sencillamente el ambiente que se respira es de que cada vez estamos más desinformado y menos comunicados que nunca.

A esta  breve reflexión me lleva estos dos puntos:

·         * Fundamentalmente estamos más desinformado por el exceso de mensajes que recibimos, mensajes en ocasiones  muy contradictorios y que por su volumen, rapidez e instantaneidad no somos capaces de procesar y por supuesto muchísimo menos verificar su autenticidad. Estamos atrapados en una telaraña informativa en la que ni sabemos, ni podemos movernos por los intrincados  hilos que la forma o el laberinto en el que nos sumerge.

·        *  Estamos más aislado de nunca, paradójicamente, porque, inmersos en esta vorágine informativa y medios de difusión, principalmente redes sociales, hace de cada uno de nosotros un Robison Crusoe, con el agravante de que este personaje de Daniel de Foe, mantuvo la esperanza de regresar al mundo civilizado durante veintiocho años y al final lo consiguió. En estos momentos, este mundo digital en el que nos encontramos sumergidos, nos mantiene atrapado hasta tal punto que se nos hace poco más o menos que imposible vislumbrar un horizonte esperanzador y libre. Pero es posible que lo más grave no sea esto, sino que hay quienes están empeñados en poner entre nosotros y ese esperanzador horizonte una tupida cortina tejida de mentiras e intereses individuales. Esos mismos tejedores son los que desean, a toda costa y coste, que sigamos sumergidos en este farragoso mundo virtual.


¿En qué se traduce todo esto? Pues que en lugar de ser un pueblo cada vez más libre, paradójicamente sucede lo contrario. Cada día nos aborregan más, nos vuelven más insensibles, abotargados y en definitiva menos humano, menos persona.
¿Es irreversible esta situación? No. Pero tampoco será nada fácil, no nos llevemos a engaño, porque la única arma que tenemos para combatirla es la tan denostada educación, educación y educación.

A modo de apunte de última hora me parece que, estos tiempos que estamos viviendo de acceso universal a cualquier tipo de contenido sin cortapisas, son tan bonitos y de tal magnitud intelectual que, es una inmoralidad que el acceso a los mismos esté en manos de unos pocos. Si la Red ha hecho posible que la información no tenga límites es una contradicción ponérselo a la Educación.



Otras Webs relacionadas:





Hasta luego

Paco Gil


Cuando uno abre la mente a lo imposible, a veces encuentra la verdad.



sábado, 29 de agosto de 2015

EDUCACIÓN Y LAVADO DE CEREBRO


El lavado de cerebro posiblemente sea la máxima expresión de la invasión de la privacidad personal. Algo que desde los albores de la civilización los seres humanos venimos practicando de forma asidua. Lo venimos haciendo desde que nos dimos cuenta de que podemos controlar no sólo lo que hacen otras personas, sino lo que piensan usando métodos tales como la coacción, la mentira, la violencia o métodos más sutiles y sibilinos como la publicidad y, en última instancia, la educación.
Sin entrar en laberintos científicos más o menos intrincados, como las bases neurobiológicas en las que este asunto se sustenta, podemos afirmar sin asumir demasiado riesgo a errar, que los efectos que en este sentido consigue el tándem educación – publicidad, es sencillamente demoledor.

Solemos tener, en la mayoría de las ocasiones y, a veces sin ser plenamente consciente de ello, un concepto muy elevado de nosotros mismos: creemos que somos libres, que tenemos unas creencias cimentadas sobre bases tan sólidas que difícilmente elementos externos nos pueden hacer cambiar. Sin embargo esto no es más que un error, producto de la socarrona vanidad que anida en nuestro ego. No queremos ver o, no somos capaces de percibir que somos influenciables por naturaleza, las emociones nos traicionan y son por ello  el principal desencadenante de los cambios que en nosotros se operan.

No pretendo hacer ni mucho menos un exhaustivo análisis del tema, entre otras muchas razones porque escapa a mis conocimientos y porque soy un mediocre observador de la realidad; pero a poco que se permanezca ojo avizor, nos damos cuenta de la vulnerabilidad de nuestro cerebro y más en situaciones prolongadas de intenso estrés, lo que provoca una parálisis de nuestra actividad cerebral y, en consecuencia dejamos de pensar, lo que con toda seguridad hace que nos sumerjamos en un mar de dudas y hasta que, los más sólidos cimientos, sobre los que se sustentaban nuestras más arraigadas creencias se tambaleen y, sea precisamente este momento el que aproveche el manipulador para ofrecernos unas creencias en las que fundamentar nuestras futuras actuaciones.
Una vez expuestas estas razones, (no deseaba extenderme tanto) con las que lógicamente podemos o no estar de acuerdo; personalmente y desde hace mucho me hago preguntas como: ¿Es la educación el mejor ejemplo de lavado de cerebro y que éste empieza en la infancia? ¡Ojo!, con la respuesta, me digo a mí mismo, porque cualquier matiz, por sutil que sea, puede herir sensibilidades y nada más lejos de mi intención que el pronunciarme al respecto. No interpretéis esto como  acto de cobardía sino todo lo contrario, un acto que evite   pronunciarse de una u otra manera a quienes están leyendo este artículo. Posiblemente deformación profesional le llamaría yo.

No obstante voy a dejar algunas cuestiones en el aire, que a fuer de convivir con ellas se han hecho tan obvias, que se han vuelto invisibles.

¿Quién educa a quién? En el proceso de la educación, ¿prevalecen los intereses del educando o los del educador?

Si me permiten, a la primera cuestión prefiero no responder, por el tema de no tratar de levantar ampollas, ¿entienden? Y no es mi intención.

Respecto a la segunda cuestión, si anteponemos los intereses del educador, y pretendemos conseguir un ciudadano dócil y agradable, estamos ante un manifiesto lavado de cerebro en su más amplia acepción. Precisamente porque se trata de un proceso de negación de la individualidad de la persona que recibe la educación y sólo favorece la implantación de las ideas del docente.

En cambio, si lo que se intenta es inculcar el pensamiento crítico, detenerse a pensar y ser un poco escéptico, comprender cuándo es mejor formular una pregunta y cuándo es mejor guardar silencio; si se trata de enseñar y favorecer la capacidad crítica para ahondar en la comprensión del mundo; si se hace todo esto, no estamos precisamente ante un proceso de lavado de cerebro, sino ante todo lo contrario: una reafirmación de la personalidad íntegra del individuo.

Precisamente a invertir esta tendencia es a lo que nos dedicamos los profesionales de la enseñanza (la palabra educador me parece muy fuerte y con una connotación que yo, lo reconozco, no he practicado). Sin embargo hay quienes desde otras instancias, calenturientas y febriles mentes – esos elucubradores teóricos de las pedagogías más vanguardistas – intentan llevarnos al redil una y otra vez, no sólo lavándonos el cerebro sino, de una sutil manera, centrifugándolos y dejándonoslo limpio de cualquier mácula, de cualquier recuerdo que tanto esfuerzo nos costó almacenar a largo de muchos años de esfuerzo, y  trabajo bien hecho, o por lo menos de dejarnos la piel en el intento, lo hayamos o no conseguido.

 Al mismo tiempo aprovechan para hacer de nuestro cerebro un órgano “LIMPIO, FIJO Y ESPLENDOROSO”. Como es el deseo de muchos.

Hasta luego, y: “QUE EL NUEVO CURSO ESCOLAR NOS DEPARE MUCHAS SATISFACCIONES”

Paco Gil

Otras Web relacionadas:
http://www.personal.able.es/cm.perez/comecoco.htm (Técnicas de lavado de cerebro. Por Dick Sutphen)
http://www.genaltruista.com/notas/00000139.htm (Lavado de cerebro, desmantelamiento psíquico, indoctrinamiento)


Nos han hecho tantas promesas, tantas, que ya no me acuerdo. Pero sólo una era cierta. Habían jurado tomar nuestras tierras y las tomaron.
Nube Roja (Jefe indio)






domingo, 23 de agosto de 2015

NUNCA SE CANSARÁN Y URGE QUE SE VAYAN


ESTAMOS HARTOS

¡Estamos hartos!

De tanta hipocresía, tanto golpe en el pecho y de tanta mala leche de algunos líderes y pseudoanalistas políticos,  sin la menor objetividad ni escrúpulo. Estamos harto de tanta mierda que andan por ahí predicando una doctrina de la que son vasallos y mercenarios, y que lo único que hacen es ensuciar el nombre de personas honradas en beneficio no sé de qué ni de quien, aunque podemos intuirlo.

Es ignominioso, inmoral y  obsceno, comparar las vacaciones del sr. Rato con las de la sra. Carmena al mismo tiempo que dice mucho de la catadura moral de estos señores. Sinvergüenzas a sueldo.

En las misma línea estas mismas gentes, muestran su incontenida alegría por la dimisión de Alexis Tsipras, cuando en realidad saben que han humillado y condenado al noble y orgullsoso pueblo heleno;  pueblo al que el mundo debe gratitud eterna. Ha sido en toda regla una sibilina invasión.

Argumentan quienes defienden este oprobio que, lo que sucede en Grecia es producto de la corruptela de anteriores gobiernos y por ello es, por lo que el pueblo debe pagar. Europa con la sra. Merkel a la cabeza se erige en justiciera divina, mientras aquí su santo varón va repartiendo prebendas entres sus amiguetes y va dejando al pueblo en la estacada, eso sí mintiendo como nadie. España va mejor que nunca preconiza. MENTIRA

Falsos, hipócritas y sepulcros blanqueados es lo que son estos señores incendiarios de la paz, que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el suyo propio.

Pero que se vayan atando los machos, que se den prisa porque el chollo se les acaba y, tendrán que pagar por todo el mal y el daño que nos están haciendo. Y déjense de ampararse en libertad de prensa y de expresión, porque vosotros lo que menos defendéis es precisamente eso, LA LIBERTAD.

¡Ojo! Porque no es una amenaza, el pueblo honrado nunca amenaza, NO LO NECESITA, ya le asiste la razón, así que: lo único que demanda es ¡¡¡¡¡¡JUSTICIA!!!!!!

Y después denigran el concepto de populismo. ¡Hay que fastidiarse!



OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS:



Hasta luego

Paco Gil

La voluntad, como el agua siempre encuentra un camino. El mejor de los posibles



sábado, 4 de julio de 2015

EL ASTATO: MISIL DE ESPERANZA O NEGOCIO SEGURO

EL ASTATO



El astato: elemento químico, radiactivo, que en la Tabla Periódica de los Elementos se representa:


Elemento químico raro. Prácticamente un desconocido entre los profanos de la Química sino fuera porque su nombre se asocia con la trágica muerte, por envenenamiento, del coronel del ejército soviético, Aleksandr Litvinenko, el día 26 de noviembre de 2006. Parece ser que un isótopo muy radiactivo del astato, el At_210, se descompone muy rápidamente en Po_210, un material que une a sus efectos radiactivos el de veneno eficaz; veneno que, según todos los indicios, fue el causante de la muerte del militar y espía soviético (nacionalizado británico ya, en la fecha de su óbito). Una historia tan interesante como truculenta y macabra, propia del género negro novelístico pero que, no tiene cabida dentro de este pequeño artículo.

Bueno, volviendo al At, decíamos que es un elemento, químico raro, tan raro como escaso; ya que  según reputados investigadores y científicos de primera línea, sólo existe en toda la superficie terrestre  aproximadamente 0,07 gramos. Otra de las características que hacen de este elemento un “casi perfecto desconocido” es que, ni siquiera se sabe de qué color es, aunque algunos doctos en la materia apuntan que, lo más probable es que sea de color negro. Pero bueno, no es éste el único elemento de la tabla periódica raro, el francio (Fr), no le va a la zaga, sino investiguen y verán.

Una anécdota recogida en multitud de artículos sobre el astato afirma que: Si hoy nos dieran superpoderes a los más de siete mil millones de seres humanos y nos encomendaran perforar el planeta en busca del elemento químico astato, dejaríamos la Tierra completamente agujereada, pero entre todos no llegaríamos a llenar ni una miserable cucharilla de café. El astato es el elemento más infrecuente del mundo. Se especula con que una mosca podría llevar encima (en un instante dado) todo el astato del planeta.

EL astato, fue descubierto,  en 1940 por un grupo de científicos norteamericanos: Dale R. Corson, Kenneth Ross Mackenzie; y el italoamericano Emilio Gino Segrè, en la Universidad de California, tras bombardear fragmentos de bismuto con partículas alfa.

Este elemento presenta dos isótopos el At_210 y At_211, que se pueden sintetizar en muy pequeñas cantidades en el laboratorio. El primer isótopo ha demostrado, suficientemente, su acción como veneno mortal una vez se ha transformado en Po_210. Mientras que sobre el  At_211, los investigadores han depositado una gran confianza y esperanza, posiblemente por la acción contraria a la de su homólogo At_210. Salvar vidas. Efectivamente, el At_211 emite una radiación de corto alcance que hace que. pueda ser utilizado en la lucha contra el cáncer, como si un misil teledirigido fuese, orientarlo contra las células cancerosas con precisión milimétrica y, sin que el resto de las células circundante sufran daño alguno. Por tanto, dentro de las técnica invasivas que la medicina usa en su ardua lucha contra estas células malignas, el uso del A_211 es, probablemente la que menos daños colaterales produce. Es una ventana, como antes he dicho, abierta a la esperanza.

Este proceso tan  sencillo de explicar es muy complejo de realizar en el mundo real. Porque para poder llevar a cabo esta terapia, de radiofármacos, se necesitan complejas y costosas maquinaria (el ciclotrón, acelerador de partículas capaz de producir ínfimas cantidades de astato a partir de otros elementos químicos) y muchos, muchos años de experimentación. No obstante parece ser que pronto se llevaran a cabo ensayos clínicos con el objeto de probar su acción en seres humanos

Como era de suponer, a esta terapia también le han salido detractores. Sus argumentos son simples y no exentos de lógica. En primer lugar ponen encima de la mesa su falta de rigor científico, aún están por ver, estudiar y analizar los experimentos llevados a cabo en este sentido. En segundo lugar los partidarios de las teorías conspiranoicas, aquellos que, no sin razón, piensan que al ser el astato  un elemento tan inestable y, por ende tan raro, no es de extrañar que tras él se escondan suculentos negocios para empresas de dudosa moral o proceder.

Hasta luego.

By @PacoGilBarbate


Este post participa en el XLIX Carnaval de la Química

viernes, 26 de junio de 2015

ENTRE TÚ Y YO




INTRODUCCIÓN

No es nada nuevo lo que voy  a decir, ni con ello peco de indiscreto, si afirmo que aquí en nuestra bendita tierra, España, algunos nos sentimos orgullosos de ella, otros muestran con más o menos escenificación su escepticismo y a otros provocan sarpullido su solo nombre - cosa que no llego a creerme del todo -. Somos muy del “Yo”, algo menos del “Tú”, en ocasiones aceptamos un “Él” y las menos de las veces un “Nosotros”.

Con el único fin de exponer este convencimiento, más por la experiencia de lo vivido que por un estudio empírico de la  histórica, parece una realidad irrefutable: somos individualistas. En nuestro ADN lo llevamos marcado a sangre y fuego.

Antes que nada soy “Yo” y mis ideas van a misa. Después las puedo contrastar - o no - contigo (“Tú”), siempre y cuando considere que existe la posibilidad de adoctrinarte o cuanto menos llevarte al huerto. El hecho de que aparezca en el horizonte una tercera persona (“Él”), como poco, hace que “Yo” me ponga a la defensiva. Mi ego, alerta, piensa: ¡Ojo! dos son muchos como para que “Yo” salga ileso de este desigual combate en el que, iluso de mí, entré sin sopesar las consecuencias. Pero bueno, corro a disgusto el riesgo e intento dar lo mejor de mí. Me consuelo pensando que pasará lo que tenga que pasar y, si salgo con el rabo entre las piernas, por lo menos me servirá  para que esto no me vuelva a suceder, para tener más cuidado en definitiva. El orgullo, como la honra o el honor, viene ya codificado en nuestro mapa genético, único e intransferible de cada “Yo”. En esto, el Creador o la Naturaleza (que cada cual elija lo que quiera), ha sido muy generoso. En mis tiempos de catequesis nos hacían creer que Dios era poco más o menos que español, y algunos niños, los más incrédulos pensaban que como mucho era vecino, un buen vecino sí, pero nada más. Teníamos que tener cuidado con exponer en voz alta estos pensamientos, porque nos arriesgábamos poco más o menos a la excomunión. No es broma, es totalmente cierto

¿Pero qué sucede cuando aparece en discordia la figura del “Nosotros”? Bueno, bueno… eso es ya la repanocha. De eso ni hablar, bastantes problemas tengo “Yo” con “Tú” aguantando a “Él” como para que encima aparezca ese “Nosotros”: ¡No! Por ahí no entro.

Después de este lío en el que me he metido (y os he metido), no me queda otra que, en muy pocas palabras, aclarar de qué va la cosa:

Voy a intentar a través de unos posts (ya empezamos a liarla) en los que a través de: conversaciones, preguntas y respuestas entre los “Yo”, “Tú”, “Él” y “Nosotros”, podamos dar nuestros puntos de vistas siempre que el primero lo crea oportuno y no vea amenazada su supremacía. Como siempre, la idea es que no sólo no coma “Yo”, sino que, además y como es preceptivo,  no deje comer a los demás.

En pleno siglo XXI, no nos vendría mal un poco de humildad y dirimir nuestras cuitas, utilizando esa maravillosa arma que nos hace único: la palabra.


“Esperemos que Don Miguel y su ingenio no se olvide de ese hidalgo que, quizá sin saberlo él representa la figura de la triste España.”

Misterioso asesinato en casa de Cervantes (Juan Eslava Galán)