sábado, 4 de julio de 2015

EL ASTATO: MISIL DE ESPERANZA O NEGOCIO SEGURO

EL ASTATO



El astato: elemento químico, radiactivo, que en la Tabla Periódica de los Elementos se representa:


Elemento químico raro. Prácticamente un desconocido entre los profanos de la Química sino fuera porque su nombre se asocia con la trágica muerte, por envenenamiento, del coronel del ejército soviético, Aleksandr Litvinenko, el día 26 de noviembre de 2006. Parece ser que un isótopo muy radiactivo del astato, el At_210, se descompone muy rápidamente en Po_210, un material que une a sus efectos radiactivos el de veneno eficaz; veneno que, según todos los indicios, fue el causante de la muerte del militar y espía soviético (nacionalizado británico ya, en la fecha de su óbito). Una historia tan interesante como truculenta y macabra, propia del género negro novelístico pero que, no tiene cabida dentro de este pequeño artículo.

Bueno, volviendo al At, decíamos que es un elemento, químico raro, tan raro como escaso; ya que  según reputados investigadores y científicos de primera línea, sólo existe en toda la superficie terrestre  aproximadamente 0,07 gramos. Otra de las características que hacen de este elemento un “casi perfecto desconocido” es que, ni siquiera se sabe de qué color es, aunque algunos doctos en la materia apuntan que, lo más probable es que sea de color negro. Pero bueno, no es éste el único elemento de la tabla periódica raro, el francio (Fr), no le va a la zaga, sino investiguen y verán.

Una anécdota recogida en multitud de artículos sobre el astato afirma que: Si hoy nos dieran superpoderes a los más de siete mil millones de seres humanos y nos encomendaran perforar el planeta en busca del elemento químico astato, dejaríamos la Tierra completamente agujereada, pero entre todos no llegaríamos a llenar ni una miserable cucharilla de café. El astato es el elemento más infrecuente del mundo. Se especula con que una mosca podría llevar encima (en un instante dado) todo el astato del planeta.

EL astato, fue descubierto,  en 1940 por un grupo de científicos norteamericanos: Dale R. Corson, Kenneth Ross Mackenzie; y el italoamericano Emilio Gino Segrè, en la Universidad de California, tras bombardear fragmentos de bismuto con partículas alfa.

Este elemento presenta dos isótopos el At_210 y At_211, que se pueden sintetizar en muy pequeñas cantidades en el laboratorio. El primer isótopo ha demostrado, suficientemente, su acción como veneno mortal una vez se ha transformado en Po_210. Mientras que sobre el  At_211, los investigadores han depositado una gran confianza y esperanza, posiblemente por la acción contraria a la de su homólogo At_210. Salvar vidas. Efectivamente, el At_211 emite una radiación de corto alcance que hace que. pueda ser utilizado en la lucha contra el cáncer, como si un misil teledirigido fuese, orientarlo contra las células cancerosas con precisión milimétrica y, sin que el resto de las células circundante sufran daño alguno. Por tanto, dentro de las técnica invasivas que la medicina usa en su ardua lucha contra estas células malignas, el uso del A_211 es, probablemente la que menos daños colaterales produce. Es una ventana, como antes he dicho, abierta a la esperanza.

Este proceso tan  sencillo de explicar es muy complejo de realizar en el mundo real. Porque para poder llevar a cabo esta terapia, de radiofármacos, se necesitan complejas y costosas maquinaria (el ciclotrón, acelerador de partículas capaz de producir ínfimas cantidades de astato a partir de otros elementos químicos) y muchos, muchos años de experimentación. No obstante parece ser que pronto se llevaran a cabo ensayos clínicos con el objeto de probar su acción en seres humanos

Como era de suponer, a esta terapia también le han salido detractores. Sus argumentos son simples y no exentos de lógica. En primer lugar ponen encima de la mesa su falta de rigor científico, aún están por ver, estudiar y analizar los experimentos llevados a cabo en este sentido. En segundo lugar los partidarios de las teorías conspiranoicas, aquellos que, no sin razón, piensan que al ser el astato  un elemento tan inestable y, por ende tan raro, no es de extrañar que tras él se escondan suculentos negocios para empresas de dudosa moral o proceder.

Hasta luego.

By @PacoGilBarbate


Este post participa en el XLIX Carnaval de la Química

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