miércoles, 21 de enero de 2015

CHIRRÍAN LAS MAQUINAS ELECTORALES



URÓBOROS O LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA

Resuenan los ecos de las maquinas electorales. Se engrasan bielas, pistones, se rectifican culatas (estamos en crisis), se limpian carburadores, filtros ….. y todos aquellos elementos que necesita para echar andar ese mastodóntico motor que intentará volver a crear nuevas expectativa e ilusiones y que luego todo se quedará en nada o casi nada.

Y para que no falte de nada, los partidos podrán al frente de esta colosal maquinaria a su más siniestro personaje. Siniestro por lo que tiene de protagonista en toda buena novela negra que se precie y doblemente siniestro porque entre sus muchas funciones figurará una en primerísimo lugar: desprestigiar al adversario porque será incapaz de defender su ideario. Me refiero  al coordinador o jefe de campaña electoral.

Los partidos para intentar defender ese ideario, si lo tienen, deberán hilar muy fino, yo diría que cada vez más, porque cada vez más estamos harto de que nos engañen y por supuesto somos cada vez más conscientes de la degradación que estas mentiras han supuesto para nuestro sistema democrático por dos razones más que obvias:

En primer lugar cada vez se hace más patente el objetivo final a más o menos largo plazo: negar toda individualidad y aniquilar cualquier atisbo de autoestima (Historias desde la cadena de montaje. Autor: Ben Hamper)

En segundo lugar porque una y otra vez con su falso disfraz de Uróboros (imagen alegórica de las más utilizadas en los viejos tratado de alquimia, que muestra a un animal serpentiforme que engulle su propia cola y que conforma, con su cuerpo, una forma circular. Simboliza el ciclo eterno de las cosas, el esfuerzo eterno, la lucha eterna por la regeneración y en definitiva el volver a empezar), no hacen más que empañar su imagen y mostrarse tal cual son. Porque cada día somos más cautos, escépticos y por ende desconfiados y no sin razón. Cada vez más, y muy a pesar de nuestros gobernantes somos más refractarios a las mentiras, al engaño, a los castillos en el aire. A estas alturas los pocos castillos que se construyen aquí, son para ellos




Como siempre y aún a pesar de este tinte de pesimismo que parece impregnar a esta pequeña reflexión, vivo expectante estos momentos, expectante e ilusionado de que algo nuevo pueda aparecer en lontananza. Me ilusiona la posibilidad de que pueda aparecer nuevos programas y nuevas personas que vuelvan a sacarnos una sonrisa y nos devuelva la fe en el futuro, aunque después frustrados volvamos a modernos la cola, como la pescadilla o el Uróboro.


Hasta luego

Paco Gil

En lugar de hacer lo que es justo, sería conveniente en convertir en justo lo que hacemos.

lunes, 19 de enero de 2015

CARTAS A MIS HIJOS (VII)


Cartas a mis hijos
Por Expósito Sailor
expositosailor@megasur.net 
Barbate a 5 de diciembre de 2014
Queridos hijos:
Don Antonio Cánovas del Castillo dijo una vez, no sé si acertadamente o no, que español es todo aquél que no puede irse a otro sitio. Porque no poder salir de España, bien por no tener una buena formación o por no tener recursos económicos suficientes se parece más a una condena y no se puede condenar a nadie a ser lo que no quiere ser. Don Antonio fue un político conservador que defendió el bipartidismo y la esclavitud. Es decir, que si nos gobernara hoy este señor estaría a favor de pactar con la segunda fuerza política para que no pudiera gobernar nuevos partidos como Podemos. Y lo de los contratos basura que tan de moda a puesto este gobierno, creo que es lo más parecido a la esclavitud. Son muchos, a lo largo de la historia de España, los españoles que se han visto obligados a emigrar, bien por razones políticas o bien, por razones intelectuales o económicas. Por poneros un ejemplo, creo que bastante esclarecedor, os diré que después de la guerra civil española fueron miles los españoles que se vieron obligados a dejar sus casas, sus trabajos en definitiva sus vidas. Uno de ellos fue don Antonio Machado, poeta que os recomiendo, no sólo por su talento literario, también por su gran talla humana. “Soledades” y “Campos de Castilla” por poner un par de ejemplos, son libros que, especialmente, todo joven está obligado a leer, y entre estos jóvenes están ustedes dos incluidos. En fin, a lo que iba, que mientras que don Antonio Machado abandonaba España por cuestiones políticas, junto a su madre, muriendo al poco tiempo en Colliure (Francia), su hermano Manuel se dirigía a Madrid para ocupar un sillón de la Real Academia de la Lengua. El relato bíblico de Caín y Abel se repite machacona y estúpidamente por los siglos de los siglos.
En los años sesenta y setenta fueron muchos los españoles que se vieron obligados a emigrar por toda Europa por imperativo económico y no sólo contribuyeron al desarrollo económico de los países a los que emigraron sino que también ayudaron a mantener equilibrada nuestra mohosa balanza de pagos. El objetivo de casi todos estos emigrantes era ahorrar y volver. Desgraciadamente, la escasa formación de la mayoría de estos obreros, una lengua extraña y diferentes costumbres, hacían de muchos de estos hombres y mujeres personas desdichadas, que cuando tuvieron la fortuna y la ocasión de volver a sus pueblos fueron nuevamente bautizados como Pepe “el francés” o Manolo “el alemán”, porque españoles eran únicamente los que no se pudieron ir.
Hoy son cientos de miles los jóvenes bien formados que se ven obligados a buscar trabajo en Europa entre otros continentes emergentes. Otra vez nos vemos obligados a empeñar nuestras mejores joyas. Afortunadamente hijos míos, estos compañeros vuestros no tienen esa mentalidad de emigrantes que padecieron sus padres y abuelos, porque ellos además de sentirse ciudadanos del mundo, se engrandecen y engrandecen a España más por irse que por quedarse.
Un beso muy fuerte a los dos.