miércoles, 4 de marzo de 2015

VIVENCIAS DE UN MARINERO I


LA RELIGIOSA

Me alegra mucho el poder contar como colaborador a MANUEL GIL QUINTERO, quién después de la publicación del artículo del día 27 de febrero, "Carta de un amigo de la infancia", parece que va a tener su pequeño rincón en este blog con una serie de artículos en los que va a contarnos sus vivencias a lo largo de su azarosa vida. Estoy seguro que no dejará indiferente a nadie.

Ahora os dejo con este primer artículo: LA RELIGIOSA. A disfrutar simplemente dejándonos llevar:

Como tantas veces una vez más llegó la hora de la partida, tengo que volver a embarcar. La separación de la familia es dura, muy dura. serán cuatro meses como mínimo separado de mis seres queridos. Se siente una congoja que mi cuerpo se queda sin corazón porque  lo dejo  con los míos, con mi familia. Recorre mi mente un extraño frio y mis ojos se cierran intentando retener la imagen del balcón desde donde me dicen adiós.

Me marcho, desde Barbate al puerto donde me espera mi barco, una vez en marcha me da igual el itinerario, Jerez, Sevilla, Málaga, Madrid, Paris, Dakar, Abidjan, Sao  Tome, Libreville.................  Normalmente facturo el equipaje desde el primer  aeropuerto hasta el final de destino, así  me puedo mover libremente desde donde tengo conexiones, solo con mi bolsa en bandolera  y  mis manos en los bolsillos  leyendo indicaciones, buscando terminales y puertas de embarque.

En uno de tantos viajes en el aeropuerto de Paris me encontraba en la sala de espera de la terminal de salida, esperando que anunciaran el vuelo y la puerta de embarque con destino a Abidjan (Costa de Marfil) como siempre deambulando de un sitio para otro en medio de un mar de viajeros, mirando por los duty free o algunas veces entrar en un bistrot y pedir un sandwich de poulet avec legumes et une biere para distraer el hambre y luego a lo mismo, pasear y pasear hasta que se oye el anuncio del embarque que me sabía de memoria de tanto oirlo "Votre attention sil vous plait,les passenger a destination de Abidjan vol...... Air France nº......... sont  prie de se presente porte.... embarquement inmediat".

Cuando me dirigía a la puerta de embarque, reparé en aquella mujer que también se dirigía a la puerta anunciada, una religiosa, de pequeña estatura, delgada, su hábito descolorido delataba mucho uso y muchos lavados, llevaba una bolsa en cada mano y otra más en bandolera, me acerque a ella y le dije "Je peux vous aider soeurs", me miró, sus ojos y sus labios tenían una expresión intensa, le volví a decir lo mismo, esta vez en español, me dijo que sí, le cogí ambas bolsas que llevaba en aquellas manos blancas y expresivas dándome las gracias, en un español sudamericano,  vez de Argentina, me alegré de que pudiéramos hablar en español ya que mi francés tiene poco de académico y sí mucho de las cantinas y de los trabajos y tratos portuarios.

Ambos nos dirigimos hacia la puerta de embarque hasta la cola que se había formado previa al embarque y ya empiezo a notar el peso de aquellas bolsas que portaba, me preguntaba de donde sacaría fuerzas esta mujer para semejante carga. Casi ya en la puerta de embarque, la religiosa se me adelanta y se para detrás de un caballero alto y entrado en carnes, vestía un traje gris. La religiosa le tocó la espalda y el caballero dio media vuelta, la religiosa uniendo sus manos como para rezar le hizo como una reverencia y le dijo algo. Me fijé en aquel hombre, llevaba un cuello blanco como los que usan los sacerdotes y una cruz de madera en el pecho por lo que deduje que era otro religioso, quizás un obispo de esos que alguna vez me he cruzado en ese vuelo y que siempre viajan en clase preferente. El contraste entre ambos religiosos era muy sustancial, uno era grandullón y orondo  y la otra pequeña y casi esquelética. Algo le dijo a la religiosa y se volvió dándole la espalda, ella volvió a hacer otra especie de reverencia y regreso a mi lado. Continuamos hasta el control de las tarjetas de embarque y continuamos hasta el avión, acomodar las bolsa y acomodarnos nosotros en nuestros respectivos asientos.

A partir de ahora tras el despegue seis horas y media de vuelo hasta Abidjan.

Una vez hemos llegado al aeropuerto de Abidjan, volver a empezar, cargar bolsas y descender del avión hasta la pista y encaminarnos a la terminal, allí no había de vehículos para llevar a los pasajeros, pasamos los controles de policía y pasamos a la sala de recogida de equipajes, ahora parecíamos ambos dos burros cargados con todas nuestras pertenencias, a veces se nos arrimaba porteadores con carritos para llevar nuestro equipaje pero desistíamos de ellos porque esta gente al final sólo te crean problemas al intentar aprovecharse de los extranjeros; pasamos el control de aduanas y por fin llegamos al hold del aeropuerto, ya libre de tramites. En el hold  me esperaba el representan de mi agencia consignataria para trasladarme al puerto.  Le pregunté a la religiosa a dónde se dirigía pues podríamos acercarla a algún sitio de la ciudad, me dijo que irían a buscarla alguien de su congregación y que se dirigía al interior del país a su misión religiosa, le pregunté si quería comer algo y me dijo que no, que ya se las arreglaría, cogí mi cartera y le regale 5.000 f/cfa por si la espera se le hacía larga y necesitaba comer algo; siempre llevo algo de dinero den Banco Central Africano por si hiciera falta. Ella me preguntó ¿ Y tú dónde vas? le dije que me dirigía a Port de peche (muelle pesquero),soy marinero y tengo que embarcar. Me contestó diciendo "tú eres un marinero", "tú eres un ángel", rezaré por ti y por tu familia, que Dios te acompañe, igualmente hermana, que Dios te acompañe: Adiós, Adiós y muchas gracias. Subí al coche que me llevaría a mi viejo y querido barco el Almadraba Uno. Mientras me trasladaba hacia port de peche podía entender mi sacrificio venir hasta esta parte del mundo para ganarme la vida y la de mi familia, pero me preguntaba que fe es la que mueve a personas como esta religiosa que sacrifica su vida al servicio de los demás.

Sirva de homenaje este relato para todos esos misioneros que entregan su vida para dar educación, asistencia sanitaria y alimentación a las personas más desfavorecidas del mundo. 

M.G.Q. (manuelgq29.gmail.com)

Un saludo.


En ocasiones en lugar de hacer lo que es justo, sería conveniente convertir en justo lo que se hace
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