martes, 24 de marzo de 2015

CARTAS A MIS HIJOS (XI)



Cartas a mis hijos
Por Expósito Sailor

expositosailor@megasur.net
Barbate a 23 de marzo de 2015
Queridos hijos:
Supongo que sabéis que la potencia económica más grande de mundo se fraguó en un establo de Oriente Medio en el que nace niño. Con el tiempo, surgen primero por todo occidente y más tarde incluso en el continente americano, entre otros, una especie de secciones o sucursales -sin ánimo de ofender- que inician su propia industria con la aparición de un santo o santa junto a un arroyo, un pino, un olivo o cualquier otro lugar pintoresco, que esté junto a un pueblo o un barrio, cuanto más humilde mejor. Si el descubrimiento es por parte de un niño, de una niña, o de ambos mejor aún. Tampoco es descartable que el descubrimiento sea por parte de una señora mayor, de la edad de Esperanza Aguirre, por poner un ejemplo conocido, y si es posible, que tenga el mismo discurso, es decir, que sea de las que ahora dicen digo y mañana Diego -esa circunstancia puede ser considerada un mérito, más que un defecto-.
Las personas enfermas, desesperadas y desahuciadas acudirán en masa, en busca de la solución milagrosa que cure sus males a un módico precio -porque tampoco es cuestión de arruinarlas- para eso están los médicos de la sanidad privada que se sirven de las instalaciones y equipos públicos. La desesperación, como decía antes, ante enfermedades fatales hace que las personas crean en remedios que en la mayoría de los casos o son inocuos, en el mejor de los casos, o nocivos, como pueden ser fuentes de aguas no potables. Pero claro, donde antes había un pueblo o barrio humilde, que agonizaba económicamente y por el que no pasaba nadie ni por equivocación, ahora no paran de construirse hostales, hoteles, bares, restaurantes y tiendas de recuerdos. En este pueblo, tocado ahora por la gracia divina, se pueden comprar llaveros con la imagen del santo o santa, platos decorativos con la misma imagen o camisetas que dicen que me acordé de ti y de tu prima. Todos estos recuerdos, por supuesto que son milagrosos o como mínimo, te dan suerte. Y hasta los subsaharianos, los nigerianos y los senegaleses se ha dado cuenta que para aumentar las ventas de elefantes y de búhos de madera de distintos tamaños, te lo ofrecen diciendo que son animales de la suerte, así que si usted no tiene uno de estos animalitos en el mueble del salón de su casa, después no se queje si no le toca la lotería.
Los visitadores de tumbas también son legiones y el ayuntamiento de Madrid siendo conocedor de esta industria va abrir una nueva línea, apoyada en una fuerte inversión económica denominada: “Descubra su memoria histórica literaria”. Es frecuente encontrarte con visitadores de tumbas de santos que conocen toda la vida y milagros del difunto en cuestión, también es normal encontrarte con visitadores de tumbas de artistas de cine que se saben toda la vida y filmografía del artista tristemente desaparecido, pero no sé yo si todos los visitadores de la hipotética y casi segura tumba de don Miguel de Cervantes se hayan leído alguna de sus obras -lo de que era manco y que luchó en la batalla de Lepanto, sí, eso lo sabe todo el mundo- pero que la obra más importante de la literatura hispánica escrita por este señor trate precisamente de la lucha contra la estulticia y la aborregada estupidez, seguramente no.

En fin hijos, creíamos que íbamos a ganar los de Podemos y al final perdimos los del Real Madrid. Besos.


CARTAS A MIS HIJOS (X)




Cartas a mis hijos 
Por Expósito Sailor
expositosailor@megasur.net

Barbate a 27 de febrero de 2015

Queridos hijos:

Existen dos figuras, entre otras, dentro de toda relación comercial: el que tiene un producto, incluido los billetes de quinientos euros, y los que necesitan pedirlo prestado, para poder afrontar una nueva empresa, para renovarla o para  modernizarla. Los diteros de chaqueta y corbata se frotan las manos ante la visita de un nuevo estimado cliente, que ellos se encargaran, primero de rescatar -bonita palabra-. Es como si estuvieras perdido en una tormenta en el Polo Norte y de repente aparecieran quince o veinte perros san Bernardo con licores variados y bocatas de carne en manteca. Exacto, te salvan la vida, pero es para que se la debas. Es curioso, quien dice que te rescata en realidad te está secuestrando. Cuando una entidad bancaria le presta a alguien más dinero que el estimado cliente obtiene con su trabajo, es obvio que el interés del banco es quedarse en breve con todas la propiedades del timado cliente, condenándolo a la indigencia, porque por mucho que trabaje, posiblemente jamás podrá pagar los intereses de la deuda, del capital ni hablamos.

Pero los diteros de negro saben mucho y antes de que te mueras de frío, inanición o cualquier otra circunstancia, ellos en un acto de generosidad se acercaran a ti nuevamente con la sana y generosa intención de volverte a “conceder” un préstamo -bonito verbo ¿verdad?- para que salgas del apuro a cambio de endeudar el futuro de tus hijos y probablemente el de tus nietos. Este verbo -conceder- suelo oírlo mucho los días posteriores a la gala de los “Oscars”, con la entrega de los premios Nobel, en primavera con el premio Cervantes, etc. Pero siempre es un premio en reconocimiento a una labor, a un trabajo, aunque suele ir acompañado de una buena cantidad de dinero en metálico, en ningún caso hay que devolverlo con intereses. Es como si te tocara el gordo de Navidad, únicamente estás obligado a pagar a hacienda su correspondiente porcentaje. Pero un buen ditero jamás te dejará morir, porque él sabe que mientras hay vida, hay posibilidad de cobrar la deuda. Él no te obliga a contratar un seguro de vida, en su misma compañía, por si acaso te mueres y dejas de pagar, ellos te obligan a contratar el seguro de vida para cobrar los primeros.

En fin hijos, no sé si estos grandes jugadores del monopoli saben que cuando un jugador ha comprado todas las calles, las tiene llenas de casas y hoteles y no cesa de pasar por la casilla de salida y cobrar las veinte mil pesetas, significa que el juego se ha acabado “game over” porque eres el ganador, el hombre más rico del mundo, el único hombre de mundo, pero tal como era su deseo el más rico.

Un beso, que seáis felices y gastéis poco.




CARTAS A MIS HIJOS (IX)



Cartas a mis hijos 
Por Expósito Sailor
expositosailor@megasur.net

Barbate a 29 de enero de 2015


Queridos hijos:

Siento mucho tener que deciros que, la estupidez y la avaricia son condiciones humanas que no tienen límites. Tú creías que el tonto de tu calle, era el más tonto de todos los tontos y resulta que dos calles más pa llá existe otro que le saca dos cuartas y así hasta que se nos queda pequeña la bolita del mundo. Pues lo mismo pasa con los ávaros, siempre hay alguien más ávaro que el que tú creías que era el primero de la lista.

La estupidez y la avaricia son hermanas y por lo general, siempre van cogiditas de la mano. Uno de los problemas psíquicos más graves que tienen los ávaros es su incontrolada ambición. Al igual que le sucede a los discapacitados intelectuales, que no dejan de comer hasta que no les quitan el plato. Saber o pensar que existe en su entorno alguien que tenga más dinero que él, le produce angustia y creo que hasta manías persecutorias. Suelen creerse perseguidos y envidiados por su capital y en reuniones intimas, en las que dejan suelto su ego sin el más mínimo pudor, suelen relacionar su fortuna con su inteligencia, y eso hijos míos, no tiene absolutamente nada que ver. Os lo juro. Y como estas criaturitas -por ser benevolentes con ellas- están convencidas de que su inteligencia es proporcional a su capital, el día que pierden su capital, o una gran parte y la libertad, es decir, que son llamados a un módulo de un centro penitenciario, se les queda una carita de tontos que no creo que se las quite nadie en toda su vida. Lo suave que se ponen todos delante del juez o jueza. “Yo no sabía...” “Yo creía que...” ¡Qué bochorno! ¡Con lo listo que se creían desde que se metieron en política y empezaron a actuar como caciques y a creerse que eran los dueños del cortijo! Yo creo, que lo peor es que ahora tengan que aguantar los comentarios impertinentes de sus esposas o compañeras reprochándoles frases como: “Te lo dije, no seas tonto Manué, no seas tonto”.

Pero posiblemente el caso de corrupción más vergonzoso de todos los que hemos conocido recientemente sea el protagonizado por familias enteras: padre, madre, hijos e hijas. A Francis Ford Coppola le falta filmar una última parte del “Padrino” con todos ellos. Cobrando, cobrando, por supuesto, que estas familias no hacen nada gratis. La avaricia rompe el saco, normalmente por descuidos, por jactancia y porque es muy difícil ser tonto veinticuatro horas al día.

La sociedad no puede conformarse intentando eliminar única y exclusivamente a los corruptos de las instituciones, sino que tiene que procurar eliminar la pobreza de sus habitantes y especialmente ser muy sensible con la desnutrición de los más débiles. Además, para eso se suponen que decidieron voluntariamente ponerse ahí, para procurar a todos sus vecinos una buena sanidad y una buena educación, que por cierto, es la única manera que existe de salir de cualquier tipo de crisis. Estoy seguro de que no faltan recursos, lo que faltan son hombres y políticas honradas.

En fin hijos míos, un beso muy fuerte para los dos.