viernes, 1 de mayo de 2015

CARTAS A MIS HIJOS (XIII)



Cartas a mis hijos
Por Expósito Sailor

expositosailor@megasur.net
Barbate a 30 de abril de 2015
Queridos hijos:

Antes de que ustedes nacieran hubo un presidente en España que ganó unas elecciones generales con una amplia mayoría. Y no sólo ganó las elecciones como he dicho antes, de paso, su principal adversario político desapareció prácticamente del congreso de los diputados. Estos jóvenes y jóvenas se hicieron con el poder de España al grito de: “Libertad con IVA”. Los años pasaban lentamente para la derechona más recalcitrante del tardo franquismo hasta que se dio cuenta que la cuestión era adaptarse a los nuevos tiempos y buscar una nueva imagen. Mientras esta nueva imagen crecía y crecía, la vieja máquina gubernamental perdía aceite por todas las juntas. La corrosión, por lo visto, y la continuada pérdida de aceite fue la causa principal del engripe. Las picaduras eran diarias, no sabiendo los mecánicos muchas veces donde acudir primero. A Barbate tuvieron que acudir los mecánicos con toda urgencia por uno de los primeros casos de corrosión que resultó ser insignificante, pero que puso en evidencia ante la opinión pública nacional, la poca calidad de la máquina y del aceite. Delitos como el cohecho y la prevaricación se incluyeron en el código penal gracias a este escándalo urbanístico que no llegó a poner ni un solo ladrillo. El maquinista de la General abrumado por los múltiples casos de corrosión, sin saber donde esconderse, manifestó urbi et orbi que él no sabía nada y que de lo escandaloso de esas cuestiones se había enterado por la prensa. ¡Bien picha!, ¡bien picha! ¡Bien!
Cerca de tres décadas más tarde, como decíamos ayer, parece no haber cambiado nada ni bajo el sol ni bajo la luna. Aquí cuando no se tienen argumentos se recurre a la película de Bigas Luna “Huevos de oro” y el prenda en cuestión agarrándose los genitales con las dos manos dice: “Esto son diez millones de votos. Y aquí el que más y el que menos ya tiene edad para entender lo que viene siendo el gran sistema democrático”. ¡Ole!, ¡ole! Y ¡ole! Y si los gunterianos son capaces de asar un cordero con billetes de quinientos nosotros asamos una vaca. La máquina anterior, se fue al garete por las juntas y esta nueva, construida en un modernisimo polígono industrial del Paraiso Terrenal, inmaculada y por supuesto, sin pecado original, es un maquinón que le sale una raja hoy y otra mañana. Y que por mucho que intenten vendernos esta prestigiosa, moderna y futurista máquina, lo cierto es, que moverse se mueve, pero para atrás. El nuevo Maquinista de la General, al igual que sus antecesores, en un claro intento de escapismo judiniano no se le ocurre otra frase refiriéndose al que fuera su segundo de a bordo, que decir con un gran disgusto, que hacía muy poco, escasamente un rato se había enterado por la prensa de lo sucedido. No por favor, no se plagien. Recuerden la famosa frase de un célebre escritor español que dijo: “Bienaventurados mis imitadores, porque de ellos serán mis errores” No se quieran parapetear en el periódico para excusarse y decir que no sabían nada, vamos que han sido ustedes los últimos en enterarse e imploran clemencia única y exclusivamente por ese motivo: por ser los últimos en enterarse. Yuyu. ¿Qué te parecen estos dos para la antología? Y lo mejor de todo es que con estas últimas lluvias vamos a tener muy buen año de papas. ¿Qué no?

Un beso.



jueves, 30 de abril de 2015

CARTAS A MIS HIJOS (XII)




Cartas a mis hijos
Por Expósito Sailor

expositosailor@megasur.net
Barbate a 10 de abril de 2015
Queridos hijos:

El mundo gira a una velocidad vertiginosa, especialmente para las personas que hemos pasado la mitad de nuestra presumible vida. Y lo cierto es que todos los días te levantas con una sorpresa -desagradable por lo general-. El mes pasado, no recuerdo bien si lo leí o lo escuché por la radio, que un señor, un alto representante de la Semana Santa, creo recordar, advertía a las señoras y especialmente señoritas que acompañan a los pasos vestidas de mantilla la obligatoriedad de guardar un decoro en el vestir, por lo que se les informaba/recomendaba/exigía que las faldas cubrieran las rodillas y los escotes fueran lo justo para poder meter la cabeza. Exactamente hijos míos, a este señor se le da poder y viste a las mujeres con un burka. Obvia este, otra vez señor, no, creo que es excesivo, en fin ya saben ustedes a quien me estoy refiriendo, que prácticamente el aspecto más novedoso cada año por Semana Santa sea precisamente las señoras y señoritas que acompañan al paso vestidas de mantilla, porque la figura del Santo o la Virgen es siempre la misma, los penitentes van todos vestidos iguales y únicamente podemos reconocer a algún pariente por su ligera cojera o por su enorme barrigón. Pero deje usted a las señoritas de mantilla por favor, que no son viudas como piensan algunos turistas.
En fin hijos, que no ha salido uno de un asombro cuando ya tiene otro rozándote la oreja. Resulta que ahora al público le ha dado por abuchear los pasos y de esta forma manifestar su disconformidad. No, no, no abuchean a las autoridades municipales que acompañan el paso, por el incumplimiento del programa electoral, no. Abuchean a los costaleros, justamente porque por lo visto, lleva el paso cambiado o porque han cambiado el recorrido que ya tenía más de tres mil años de antigüedad. Increíble, jamás lo hubiera imaginado. Me está usted diciendo que un sector del público semanasantero espera pacientemente con su cartucho de pipas en la mano, que el santo se ponga a tiro para hacerle un escrachet. Perdona que te diga, pero eso no se lo hubiera imaginado ni George Orwell.
Y por último lo del avión en los Alpes. Resulta que la industria aeronáutica se gasta una pasta en cambiar los sistemas de seguridad de las puertas de acceso a la cabina de los aviones para que los terroristas no puedan entrar y estrellar el avión como lo hicieron en las torres gemelas, por ejemplo, y el copiloto del avión, aprovechando que el capitán sale de la cabina un momento para hacer sus necesidades, cierra la puerta activando todos los sistemas de seguridad antiterrorista y estrella el avión contra una montaña en mitad de los Alpes. La realidad vuelve a superar la ficción. Pero si los pasajeros tenemos que estar un par de horas antes en el aeropuerto soportando una interminable cola, descalzos, sujetándonos los pantalones con una mano mientras que con la otra dejamos nuestros objetos personales en la cinta para poder pasar la puerta de seguridad y no contentos con esas humillaciones te llaman aparte porque han encontrado en tu neceser un cortauñas y ese objeto puede ser susceptible de intimidación o agresión al comandante o al pasaje, es justo que con los pilotos, copilotos, azafatas y azafatos tuvieran también las empresas de aerolíneas un poquito de más control, aunque dentro de las cabezas de las personas es muy difícil entrar.

Besos y llamad a vuestra madre de vez en cuando.