miércoles, 27 de mayo de 2015

CARTAS A MIS HIJOS (XV)



Cartas a mis hijos
Por Expósito Sailor

expositosailor@megasur.net
Barbate a 18 de mayo de 2015
Queridos hijos:


Sabréis que todo producto tiene su agosto, es decir, la fecha en la que se vende más. Pues bien el 2015 es el año, o mejor dicho, el año/agosto de las mentiras. Los incrédulos este año se pueden “jartá”, puede que muchos incluso engorden. Hace poco vi en televisión -la fábrica de las mentiras- que el alcalde de un pueblo de campo, prometía a su electorado que si lo votaban en las próximas elecciones, acercaría la playa al pueblo. Este mismo alcalde, en una conversación privada, dijo que en su pueblo son todos unos burros, porque con semejante propuesta electoral él ganó la alcaldía. Me parece que para estas elecciones iba a prometer el alicatado de la playa, pero la arrogancia y los billetes de quinientos euros le han jugado una mala pasada, tanto que seguramente acabe con la vidorra política de este mentiroso que prometía a sus ciudadanos lo que él creía que deseaban oír, independientemente de que fuera verdad o mentira. Los buenos mentirosos, los profesionales del embuste, saben que una buena mentira tiene que estar aderezada con unas cuantas verdades y que las verdades que se repiten una y otra vez pasan a ser pesadas y pierden gran parte de su peso, de su poderoso argumento, convirtiéndose en superfluas, pequeñas y aburridas. También suele ocurrir que de repetir una y otra vez una mentira la quieran convertir en una verdad. Esto es muy propio de personas paranoicas y desequilibradas de aspecto sano y joven, pero también se da en personas de avanzada edad que andan chocheando por todos lados. No se ruborizan porque teniendo como tienen las facultades mentales debilitadas hacen y dicen cosas sin sentido y aunque algunas cosas son graves y disparatadas hay que perdonarlas y no echarles cuenta. Hijos míos, si os encontráis con una persona como la que acabo de describrir, por favor, ayudarla a cruzar la calle y tratarla con amabilidad, cariño y paciencia, pero haced como Ulises: taparos bien los oídos, porque el canto político de estas sirenas es “molto pelicoroso”.
El otro día uno de estos líderes, o aspirante a lider, me abordó por la calle y me dijo sincerándose conmigo que lo votara porque era la única manera de que yo mejorara ligeramente y de que él, igualmente mejorara, pero de una manera meteórica. Y ante mi cara de sorpresa volvió a insistir diciéndome: -No pongas esa cara hombre. Aquí la cuestión es decidir quién durante los próximos cuatro años va a ganar cincuenta o sesenta mil euros al año y dependiendo de quién salga elegido, tú puede que no empeores, pero que tampoco mejores, puede que sientas una ligerísima mejoría dentro de la gravedad -como los partes médicos de Franco- o por último, que sientas una ligera mejoría en días alternos, todos los días tampoco.
En fin queridos, que este señor reconoció en privado y en mi cara, que él era un mentiroso que no le importaba decirme su verdad o mi verdad. No lo sé. Y sentenció: “Yo sé que lo de alicatar la playa a ti no te va a convencer porque sé que eres una persona juiciosa, pero tú no te puedes ni imaginar la de gente que se siente incómoda cuando salen de la playa y tienen los pies llenos de arena.

Como siempre un beso muy fuerte.





CARTAS A MIS HIJOS (XIV)




Cartas a mis hijos
Por Expósito Sailor

expositosailor@megasur.net
Barbate a 15 de mayo de 2015
Queridos hijos:

De sobra sabéis que jamás he leído un periódico deportivo, con esto por supesto que no quiero decir que yo sea ni mejor ni peor que nadie, simplemente que no me importa ese tipo de información, aunque tengo entendido que existen muy buenos escritores deportivos. Con los deportes televisados me ocurre lo mismo ni me interesan las motos ni los coches ni las bicicletas ni... las olimpiadas sí. No es que deje una tarde de playa para seguirla, pero no sé por qué se contiene algo más mi dedo pulgar y evita el zapping. El fútbol es el deporte rey, aunque yo creía que el deporte del rey era el esquí. Bueno pues el fútbol también me aburre y no veo un partido por televisión desde que Amancio se regateaba a sí mismo desesperándome a mí y a Gento. ¡Suelta la pelotita hijo y pon la copa del derecho! Con el baloncesto me sucedió algo parecido y no veo un partido desde que jugaban Vicente Ramos, Luyk, Brabender y retransmitían el trofeo o el torneo de Navidad. Por cierto, una duda que me abate y creo que no me aclararé en la vida: ¿Porqué cuando un club gana un trofeo es un mérito compartido por todos los jugadores, equipo técnico, directiva e inclusive la afición, que la mayoría de las veces molesta más que otra cosa, mientras que los goles por ejemplo, son patrimonio del jugador? No soy yo precisamente quien vaya a cuestionar la calidad individual de Messi o de Cristiano Ronaldo, pero qué podéis decirme de la soledad del portero cuando ni sus compañeros se acercan a él para celebrar un gol y todos corren para felicitar al goleador. !Qué injusticia!
Hijos míos, creo que con la política sucede prácticamente lo mismo. Ahí están los grandes jugadores de la cantera balear o del levante español, español, por supuesto, regateándose diariamente a sí mismo, mientras que en la capital se reparten injustamente primas millonarias, discriminando de manera arbitraria a dos de los grandes. Pues que queréis que os diga, que me alegro de que le hayan pillado fuera de juego por tener las uñas, de los pies y de las manos tan largas. Todos los aficionados pudieron ver tu estrambótico y galimático finiquito, primero en directo y después en diferido. !Con lo bien que se han portado siempre contigo el club, que querían dejarte de ojeador para cuando te jubilaras! Pues nada, tú te empicas en los fuera de juego incomprensiblemente y a tomar viento Juan Salvador Gaviota. ¡Qué injusticia Que le hayan estropeado la temporada de esquí al hombre! Y encima quieren borrar su nombre y apellidos de todas las copas y trofeos que se exponen en las vitrinas. Aguanta y sé fuerte, porque posiblemente haya muy pocos repartidores de juego en primera división que te hagan sombra. ¡En Andalucía si acaso! Pero tú no eches cuenta.
Como siempre, muchos besos a los dos.