miércoles, 29 de junio de 2016

CONVERSACIONES: VALENTÍN FUSTER Y JOSÉ LUIS SAMPEDRO: "GENÉTICA, DETERMINISMO Y LIBERTAD. LA FUERZA DE LO PEQUEÑO"


LA CIENCIA Y LA VIDA. TERCERA PARTE

CONVERSACIONES: “VALENTÍN FUSTER” Y JOSÉ LUIS SAMPEDRO
CON OLGA LUCAS




VF.- Valentín Fuster
JLSP.- José Luís Sampedro.

GENÉTICA, DETERMINISMO  Y LIBERTAD

VF.-  Una de las grandes controversias actuales se plantea en torno al determinismo genético. Existe la teoría de que toda nuestra conducta se encierra en una base genética, es decir, que, en realidad, somos como máquinas pero no queremos aceptarlo.
Según esta visión, estas máquinas se pondrían en marcha a través de un sistema genético que uno no ha podido escoger.
Yo tengo una visión distinta. Creer que la genética domina tu conducta y tus emociones de manera absoluta me parece un error. Todos sabemos la tremenda influencia que tiene el ambiente en nosotros. Es un factor que no se puede ignorar. Basándome en mi observación de los enfermos, me parece que el ambiente tiene una influencia mayor que la genética. La educación recibida entre los 5 y 12 años es de vital importancia, lo que se recibe en esos años es lo que se transmite más tarde. ¿Que puede haber una predisposición genética en cierto modo condicionante? De acuerdo, pero de ahí a negar la posibilidad de que nosotros podamos modelar una sociedad…
En otras palabras, la influencia humanística, emocional del ambiente en nuestras conductas es incuestionable.

JLSP.- Totalmente de acuerdo, es más estoy totalmente convencido  de que si coges a un niño recién nacido aquí, te lo llevas, con sus genes y todo, y lo educa en el Tíbet, actuará, pensará y se formará como un tibetano.
¿Cuál es la cuestión de los genes? Vivimos en dos mundos, un mundo natural y un mundo cultural. Como seres humanos pertenecemos a los dos mundos. Por una parte somos seres completamente naturales, pero por otra parte, somos seres culturizados. La influencia de la cultura es tal que si ésta me impone un acto yo acometeré ese acto, aunque en el fondo esté en contra, y el estar o no en contra es donde puede estar la influencia genética.

VF.- En este contexto, José Luís, ¡dónde ves tu el sentido de la libertad?¿Tú crees en la libertad? ¿Hasta qué punto estamos influidos sólo por el ambiente y lo genético? ¿O hay algo más?

JLSP.- Lo que llamamos libertad está siempre condicionado y sobre todo si la interpretas como “hacer lo que me dé la gana”.
En cambio, sí creo en la libertad interior. Tú puedes ser libre dentro de ti, no fuera. Y si no sabes serlo dentro de ti, no eres libre. Creo en la libertad interior.
El monje es libre, se encierra en el convento y parece que se acabó la libertad, y, efectivamente, se acabó la libertad, pero porque él lo ha elegido, porque es libre de hacerlo. 
Aquí en este punto, JLSP hace mención a un artículo en el que relata la conversación entre un guardián y un preso. En la misma, muestra como el guardián está condicionado por la mentalidad imperante y hace lo que le mandan; no tiene libertad aunque lo crea así. El preso no tiene libertad exterior, no puede salir, pero se siente libre por la convicción de sus ideas. No ha elegido estar encerrado, pero ha elegido su ideario y la defensa de unos valores hasta sus últimas consecuencias.
Para mí, aunque con cierto condicionamiento genético, la cultura determina casi todo. Nos modela y por eso me importa tanto lo social, porque determina nuestra conducta.
Por eso cuando me dices “tenemos que hacer ese esfuerzo para transformar la sociedad”, yo te contesto: “Sí, pero no pierdas de vista que el poder está encima de nosotros, está aplastándonos”. Ese es el gran problema. Hay que cambiar esa camisa de fuerza que nos aprisiona.

VF.-  Sí, entiendo lo que dices, pero al poder, aparte de combatirlo, también hay que saber utilizarlo. Ejerciendo un control de calidad y la debida presión social. El poder puede ser más eficiente para la sociedad.
Más pronto que tarde se impondrá una globalización seria, más allá de la globalización económica. En el campo de la salud, por ejemplo, se va a producir una globalización con impacto positivo, que no es la globalización meramente económica.

JLSP.- La realidad es terca: el poder hoy es, más que nunca, poder económico. La globalización es, sobre todo, desplazamiento del poder político al poder económico. Se ha pasado de la economía de mercado a la sociedad de mercado, que es, en la que estamos inmersa.
El dios de este sistema es el dinero y tú hablas de otro dios que es la vida. Yo también pongo a la vida mil veces por encima del dinero y mucha gente lo entiende así, pero vivimos en una sociedad mediática y en última instancia, quienes manejan los medios son capaces de manipular para convencer de lo que sea.

LA FUERZA DE LO PEQUEÑO

JLSP.- Yo creo profundamente en la fuerza de lo pequeño. 
Mira, la globalización por ejemplo, se ha podido hacer gracias a Internet. Pero gracias a Internet se hace la contra-globalización. Se puede utilizar la violencia del enemigo contra él.
Fíjate, voy a decir una cosa que probablemente es una barbaridad: a veces pienso que quizá algunas enfermedades son defensa de las células pequeñas contra las más complejas. Supongo que científicamente esto no es sostenible...

VF.- Sí, si es perfectamente sostenible.

JLSP.- A lo que me refería, es que en el cuerpo debe haber células que se resisten a hacer lo que deben igual que se resisten algunas fuerzas de la naturaleza y reaccionan. Los pequeños pueden hacer muchísimo más.

VF.- Pues ahora te pongo yo un ejemplo médico acerca de lo pequeño. Un ejemplo muy interesante. Básicamente hay unas células muy pequeñas que sacan las grasas de las arterias y las convierten, en colesterol bueno. Estas células se llaman monocitos y llevan a cabo la limpieza de las arterias. Hay tres sistemas de limpieza y éste es uno de ellos. El problema es cuando hay demasiado colesterol malo. En ese momento las células, como ya no pueden sacar tanto colesterol malo, entienden que su misión como mecanismo de defensa carece de sentido y decide suicidarse. Y es durante este proceso de destrucción cuando empieza a mandar productos tóxicos que nos alertan, entre ellos el factor de coagulación. Luego el coágulo forma el infarto. De modo que el infarto surge de unas células muy pequeñas que ya no sirven para nada y deciden suicidarse, pero en el proceso liberan unas sustancias que coagulan la sangre. Es decir, que esas diminutas células a las que no prestábamos atención, en realidad tienen un impacto impresionante.
Estas células, a las que no se les ha hecho ni caso, hoy en día constituye un importante campo de investigación. Este ejemplo podría ilustrar tu teoría tu teoría de los pequeños.



Cuando has eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, tiene que ser la verdad.
 (Sherlock Holmes)

Hasta luego
Paco Gil (@PacoGilBarbate)